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San Cucufato

Les voy a contar una historia familiar que nos ha ocurrido recientemente. Resulta que mi madre perdió las llaves de mi casa hace ya varias semanas. Afrontada por dicho contratiempo, hizo lo propio, lo que se suele hacer en estos casos: revolver armarios, vaciar cajones, rebuscar en el coche, escudriñar en los bolsos y darle la vuelta a todos los bolsillos.

El domingo vinieron a comer mis tíos a casa y mi madre les comentó lo afligida  que estaba por haber perdido las llaves. Mi tía ni corta ni perezosa pidió un pañuelo a mi madre e invocó a San Cucufato anudando el pañuelo a la par que recitaba la típica oración “San Cucufato, San Cucufato, los cojones yo te ato, si no las encuentro no te los desato”

Las llaves, -para sorpresa nuestra- aparecieron el miércoles…

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Santos Inocentes

Siempre me ha gustado leer la prensa los días 28 de diciembre, el motivo –naturalmente- no es otro que el de pillar los gazapos las inocentadas que los periódicos publican ese día. El caso es que me encontraba predispuesto a escribir una entrada para día de Los Santos Inocentes no se si embriagado por la alegría de Navidad o por los casi 800 euros que he ganado este año en la lotería.

Pero tras leer un rato la prensa se me ha ido toda esa alegría de un plumazo. Además, ayer llegué a sentirme incomodo, pues las noticias eran todas en mayor o menor medida inverosímiles… Soy plenamente consciente de que estamos a la merced de un presidente sectario, que confunde muchos términos como laico con aconfesional, público con social o igualdad con paridad y que cuando nos habla se dirige a nosotros los ciudadanos como si fuéramos niños.

Por eso, nos ha tocado vivir una suerte de gobierno del que sólo podemos destacar de su gestión cosas del tipo: La Alianza de Civilizaciones, La Ley de Memoria Histórica, El Pacto del Tinel,  El matrimonio gay, La Ley de Educación para la Ciudadanía y La ley de Economía Sostenible, etc.

Para más inri, contamos con una justicia atada de pies y manos sometida al gobierno, lenta hasta la extenuación (“más lenta que el caballo del malo”) y mal coordinada, que poco puede hacer por nosotros y que incluso ha sido capaz de permitir que se pierdan varios vagones de tren pruebas de un atentado terrorista.

Por todo esto he llegado  a la firme convicción de que soy incapaz de competir con ZP (y sus asesores), con El Gobierno o con La Justicia. Les aseguro que no me siento tan ingenioso como para elucubrar las ocurrencias que Nuestro Gran Timonel dice, y mucho menos en público. En realidad no sé muy bien si es por mi propia falta de ingenio, o por falta de drogas asesoramiento. Pero no me negarán que las cosas que dice en público, como que España es un concepto discutible, que aprendió economía en dos tardes o que la tierra pertenece al viento, no más son dignas de un 28 de diciembre, que lo que yo pudiera escribir.

¡Feliz Navidad!

Les deseo a todos que pasen una feliz Navidad en compañía de los suyos y que el año próximo se cumplan todos sus deseos. ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo 2010!

Aprovechando esta entrañable ocasión, quiero agasajarles con el e-mail favorito de estas fiestas:

Querido Dios:

Este año te llevaste a mi cantante favorito: Michael Jackson,

a mi actor preferido: Patrick Swayze,

a mi actriz favorita: Farrah Fawcett,

y a mi escritor preferido: Mario Benedetti.

Quiero decirte que mi político preferido es: José Luis Rodríguez Zapatero (y el año aun no ha terminado).

¿Truco o trato?

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Leyendo una entrada –con la que coincido al 100%- de otro blog sobre este tema, llegué al conclusión de que yo también quería compartir un poco mis vivencias del día de Halloween, fiesta que no me hacía ninguna ilusión hasta que hace dos o tres años cuando durante la noche de Halloween alguien llamó a mi puerta a las 12 de la madrugada. ¿Adivinan quién? La verdad es que me hizo mucha ilusión ver las caritas expectantes de los niños a ver que sacaba. En ese momento me pillaron desprevenido y no tenía más que pipas, pero el que da lo que tiene…

Este lunes llevé a la oficina el kilo de golosinas (Chupachups, piruletas y caramelos) que había comprado para Halloween. Como un niño con zapatazos nuevos me aprovisioné unos días antes, esperando que en la noche de Halloween, llamaran a mi puerta un convoy de niños disfrazados y me hicieran la típica pregunta.

Pero me surgió un compromiso en esa noche salí y al no estar en casa… Pueden creerme si les digo que esa noche no me hubiera disgustado en absoluto quedarme en casa… Es más lleve conmigo mi alijo de caramelos por si llamaban niños a la puerta de la casa donde iba a cenar. Alguno de mis amigos me preguntó si no era ya un poquito mayor para tales niñerías, pero lo cierto es que al nacer mi hija, fui consciente de que algún día seré yo el que tenga que acompañarla a pedir caramelos.

Mucha gente, -sobre todo los más religiosos-, protestan alegando que es invento extranjero, una fiesta importada, una americanada. Eso es más que evidente, no obstante, es perfectamente compatible ir a ver a tus difuntos después de una noche de disfraces con los niños. Las fiestas católicas con la honrosa excepción de La Navidad, siempre han sido un aburrimiento. La iglesia no es nada gráfica y nunca ha sabido de marketing, por lo que se ha quedado bastante anticuada.

Los americanos que son como niños grandes, tomaron una fiesta católica el día de los difuntos, y la convirtieron en una fiesta agradable, divertida y simpática para todo el mundo independientemente de su edad. Ya sea uno niño, adolescente, de mediana edad o incluso anciano puede participar. Además no debemos olvidar que es una gran oportunidad de compartir actividades con nuestros hijos.

Esta fiesta es perfectamente compatible con nuestra tradición y nuestras creencias, por ese motivo no veo con malos ojos su adopción por nuestra parte.

¡Pueden Llamarlo globalización!