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110 Km/h

Reducir el consumo energético de un país con adhesivos… Dicho así suena a chorrada monumental y en este caso, mucho me temo, que desde el punto de vista del  ahorro de energía es una idiotez tan grande como suena. Por eso opino esto sólo es una medida recaudatoria del Gobierno para vaciarnos un poco más los bolsillos y hacer caja.

La principal razón por la que esta medida no servirá de nada por que tan sólo afecta a coches que circulen por autovías y autopistas con lo que ni se verán afectados los vehículos pesados como camiones y autobuses. Como tampoco se verán afectados los vehículos que circulen por carreteras nacionales o por ciudades.

Si tienen coche, seguramente sabrán que cuando más consume es circulando por la ciudad y poco importa si al salir a la carretera van a 110 o a 120 Km/h. es más, estoy seguro que nunca se habían planteado reducir la velocidad a 110 para ahorrar.

Para no extenderme más, sólo me queda decir que en mi humilde opinión el ahorro de combustibles fósiles en automoción, pasa necesariamente por renovar el parque automovilístico español, pues como todo el mundo sabe, es más eficiente un coche de hoy, que uno de hace 10 años. Por eso sería más eficiente -y más seguro- subvencionar la compra de coches nuevos.

También podría ser -aunque yo no lo creo- que aumentar el uso del transporte público, redujera el consumo energético.

Así, mientras la tendencia en todo el mundo, es la de aumentar la máxima velocidad permitida, España se queda sola, haciendo una vez más, el más espantoso de los ridículos.

Nueva Ley de Tráfico, o cómo recaudar más

¿No les ha pasado que cuando está a punto de expirar su contrato de telefonía móvil les ofrecen un descuento ya sea en metálico, u ofreciéndoles un terminal nuevo a cambio de su fidelidad con la firma de un contrato de permanencia?

Las compañías telefónicas prefieren reducir su margen a cambio de fidelizar a sus clientes a la par que asegurarse unos ingresos mínimos.

Pues algo, parecido es lo que ha hecho Alfredo Pérez Rubalcaba con la nueva Ley de Tráfico.

Por un lado, nos reducen la multa por exceso de velocidad, nos quitan menos puntos (o no nos quitan ninguno) para que podremos seguir conduciendo durante más tiempo e incluso nos ofrecen un descuento del 50 % por pronto pago.

Por el otro lado, el límite a partir del cual se considera exceso de velocidad en las zonas de 120, comienza ahora en 121 Km/h, (al olvidar de incluir el margen de error de hasta un 10% en el valor calculado por el cinemómetro). Además, si nos acogemos al descuento, automáticamente perdemos nuestro derecho a interponer un recurso.

Si quieren mi opinión, El ministerio del interior, lejos de preocuparse por nuestra seguridad, se asegura de recaudar más dado que no sólo se han preocupado de agilizar el cobro si no que piensan añadir el número de denuncias al poner en marcha los radares de tramo, que partir de ahora, ya son legales. Pero eso no es todo, a partir de ahora, cuando circulemos por una carretera no sabremos cuando empieza y cuando acaba el tramo controlado, por lo que nos será difícil ajustar la velocidad, para evitar posibles sanciones.

Afán recaudatorio

Esta semana -el lunes concretamente- he leído un artículo en Internet en el que se decía y cito textualmente: “La semana pasada, con motivo de una reunión del Foro Nueva Economía, el Director General de Tráfico dejó muy claro que su interés prioritario es hacer rentables las inversiones de su departamento. Rentables única y exclusivamente en términos de dinero recaudado y no desde un punto de vista mucho más abierto como puede ser el reducir las víctimas del tráfico, evitar la sangría que para la sociedad supone cada accidente con víctimas”.

Parece ser que para Pere Navarro no tiene sentido poner radares en carreteras de segundo orden donde haya menos de 6.000 vehículos/día, aunque es en esas carreteras es donde se producen casi 3 de cada 4 accidentes con víctimas. Por lo visto, los radares cuestan 70.000 euros de media y suponen una gran inversión  que hay que amortizar -a la mayor brevedad posible-.

Como apunte importante, en este artículo se menciona un dato esclarecedor, y es  que la mayoría de los radares están situados en las autopistas y autovías, -todos los que están fuera de las ciudades me atrevería a decir-, a pesar de que es este tipo de vías se producen menos del 10% de los accidentes.

Algo parecido a lo que ocurre con las carreteras sucede dentro de las ciudades, donde los radares suelen estar situados en las calles más anchas y más seguras. Y muchas veces me da la impresión de que el límite de velocidad se reduce de 50 Km/h a 40 Km/h o incluso a 30 Km/h con el único fin de poner multas por exceso de velocidad.

El mismo lunes, por pura causalidad, me enteré que Perico Delgado que ejercía representante de los ciclistas ante la Dirección General de Tráfico en nuestro país “después de pensarlo mucho” ha renunciado a su cargo, principalmente por la falta de colaboración por parte de la dirección general de seguridad vial y el exceso de normativas que parecen estar más encaminadas a la recaudación de impuestos (que incluso posibilitan retirada puntos de su carnet de conducir) y a sacar bicicletas de las vías públicas que a preocuparse por la seguridad de los ciclistas.

Por todo lo anterior, junto con numerosas noticias que ya tenía anteriormente,  según las cuales tengo entendido que por lo general, los altos mandos de los cuerpos de seguridad del Estado miden la productividad de sus subordinados los agentes encargados del tráfico (ya sea policía municipal o guardia civil) con arreglo a las multas que imparten. No puedo más que llegar a la conclusión que la Dirección General de Tráfico se ha convertido en una suerte de empresa cuyo fin último es el de recaudar más impuestos, relegando a un segundo plano temas tan importantes como la seguridad vial y -por que no decirlo- la ecología.

Fuentes:

Burbuja de los radares

Web oficial de Pedro Delgado