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Se compran votos

Unión progreso y democracia es un partido, que en opinión, nació para quitar votos al PP de aquellos que no les gusta votar al PP pero que no por ello dejan de ser conscientes de lo catastrófico que suele resultar votar al PSOE. Creo que por eso Rosa Díez, suele decir las cosas más sensatas que se escuchan en el parlamento español, por que dice lo que a muchos nos gustaría oír de boca de mariano Rajoy. Además pienso que si Rosa Díez fuera tan sensata como aparenta, seguramente hubiera abandonado el PSOE mucho antes…

Sucede, que dada la situación política actual, las próximas elecciones suponen, en mi opinión, una gran oportunidad para Unión Progreso y Democracia, pues seguramente, pueden conseguir un buen número de votos perdidos del PSOE. ¡Es ahora o nunca!

Pero como en esta vida no se puede asegurar nada Rosa Diez está dispuesta a comprar los máximos votos posibles. Quizás piensen que exagero, pero lo cierto que emitir bonos al 3% para financiar su campaña, supone implícitamente comprar el voto del comprador del bono, ¿No les parece razonable pensar que quien les compre el bono, seguramente les votará aunque sólo sea por proteger su inversión? Otra posibilidad aunque muy remota, es que Rosa Diez desconozca el cuento de La Lechera.

Deslealtad

Pepe Blanco considera -o eso dice- que la visita de Aznar a Melilla es una deslealtad para con el Gobierno de España. Por su puesto entiendo muy bien su enfado pues El gobierno ha quedado en evidencia ante sus electores demostrando una vez más su incapacidad manifiesta, como hacen siempre que se les presenta la ocasión. Además parece claro que a todos los fascistas les suele molestar que los ciudadanos libres ejerzan sus libertades y más aún si el ejercicio de estas supone dejarlos en ridículo.

No obstante, a mí, me gustaría saber que han hecho los ministros de este Gobierno para merecer esa lealtad por parte de Aznar. Es más siempre que hablan de él no les duele en prendas menospreciar su gestión. Si quieren mi opinión lo que ha hecho Aznar viajando a Melilla, es hacer oposición. Esa oposición que Mariano Rajoy, que parece que esté en los laureles, nunca hace.

Mientras escribo estas líneas se me están ocurriendo algunos ejemplos de deslealtad con que les voy ha citar seguidamente a ver si a ustedes les parece lo mismo.

Deslealtad con EL Gobierno es viajar a Rabat cuando el incidente de Perejil como hizo ZP. Si quieren ejemplos de deslealtad con los españoles se me ocurre que aceptar un cargo de presidente siendo manifiestamente incapaz de ejercer dicha función como tantas veces a demostrado ZP, es sin duda una deslealtad. Esto mismo, se puede aplicar perfectamente a la mayoría de ministros y sus asesores.

Pero como estamos hablando de Melilla les voy a contar que los casos más flagrantes de deslealtad son los Moratinos y ZP por siquiera molestarse en interrumpir sus vacaciones. Por no hablar de Rubalcaba que no ha movido un dedo en favor de sus policías aunque sean mujeres o de La Ministra de igualdad que se ha olvidado de que los marroquíes han ofendido a las mujeres policías por razones de género.

La sinceridad de Mayor Oreja

Esta quincena ha sido esclarecedora, o al menos lo ha sido para aquellos que son víctima de la profunda hipnosis que parece sufrir gran parte de la sociedad española. La semana pasada supimos de manos de Mayor oreja, que Nuestro Gran Timonel sigue dialogando con ETA. Aunque oyendo algunas tertulias radiofónicas parece que la noticia más relevante es que Ricky Martin es homosexual. Pero mi opinión aún a riesgo de repetirme, como siempre hago, se puede resumir en cinco palabras: nada nuevo bajo el sol.

Lo que si me ha sorprendido, es la tibieza de ese cadáver político llamado Rajoy, cuando se ha viso obligado a comentar dichas declaraciones. Por otra parte la exagerada reacción de la oposición negándolo todo, junto al hecho innegable de que numerosos ayuntamientos vascos siguen en manos de ANV, no hacen si no corroborar este hecho.

Es tradición en España quejarse de lo falsa que es la política y por ende de lo falsos que son los políticos. Pero cuando un político hace una declaración sincera, todo el mundo se tira de los pelos. ¿Qué es lo que realmente queremos? Por todo esto, cada día estoy más convencido de que tenemos lo que nos merecemos…

No obstante, con estas palabras quiero agradecer la sinceridad de Mayor Oreja, pues quizás haya servido para abrirle los ojos a alguien haciéndole salir del trance hipnótico en el que vivimos en España.

Debate económico en el congreso o, como se suele decir últimamente, nada nuevo bajo el sol

El martes, en el congreso de los diputados, pudimos ver lo de siempre: un debate circular sin ninguna nueva aportación. Un ZP –en mi opinión- buscando cómplices para cargar con la culpa de la crisis y seguir despilfarrando un dinero que no tenemos, en lo que a él le da por llamar gasto social.

Pudimos ver un Zapatero que como es costumbre, no concretó cuales son los puntos para los que necesita el apoyo del PP y un Rajoy, que con buen criterio, (no se fía de un presidente que le ha mentido siempre que ha tenido ocasión) no quiere dar su apoyo incondicional sin conocer en que consisten esos supuestos pactos. “Le he ofrecido diálogo y usted pone condiciones” le dijo Zapatero a Rajoy. España es un país serio y usted no es de fiar. No confunda España con su persona”, respondió Rajoy a ZP.

Supongo que este debate fue ni más ni menos lo que cabía esperar, pues ambos líderes piensan lo opuesto tanto en la diagnosis del problema como en la manera de resolverlo. Mientras el PP propone austeridad, control del gasto y recorte de impuestos para reactivar el consumo; Nuestro Gran Timonel quiere gastar más y subir los impuestos y crear más deuda pública; apostando a mi entender, por una España subvencionada.

Por eso no entiendo – y es este es el motivo que me lleva a escribir este artículo- como se podrían sentar las bases de un acuerdo. Como tampoco entiendo las expectativas que pretendían crear los medios de comunicación sobre un debate que, como de costumbre, a todas luces iba a resultar completamente estéril.

Al final del debate Nuestro Gran Timonel, salió victorioso –según todos los telediarios- del debate, sin que ni los más de cuatro millones de parados, ni el déficit, ni las críticas internacionales hicieran mella en su –inconsciente a mi entender- optimismo. Aislando al PP una vez más y gracias al auxilio de sus amigos de CiU y PNV, los cuales –creo- están muy preocupados por el futuro de España. Además, haciendo uso de su inagotable talante, formalizó una oferta para alcanzar un amplio acuerdo, eso si, sin concretar medida o reforma económica alguna.

Y como colofón Nuestro Gran Timonel anunció la creación de una comisión integrada por Elena Salgado, José Blanco y Miguel Sebastián (el de las bombillas) para canalizar las negociaciones con todos los partidos. Con el fin de, en el plazo de 2 meses, redactar un documento de acuerdo sobre competitividad, empleo, política industrial, déficit público y sistema financiero. Lo que según mi opinión, no es más que otro pretexto para conseguir una nueva foto para El Gobierno.

En el mismo saco

Me hacen mucha gracia los periodistas, de este país que se llaman a si mismos independientes, y  que han metido en el mismo saco –el de los políticos mediocres- a Zapatero y Rajoy. Hablan de la mediocridad de los políticos actuales haciéndonos un flaco favor a sus lectores. Pues lejos de ayudar discernir entre mediocres y no mediocres, los aglutinan en un todo, confundiendo aún más si cabe a sus lectores. Si algún día (Dios lo quiera) tenemos listas abiertas ¡No sabremos a quién votar!

Yo no sé si Rajoy es tan mediocre como ZP, probablemente lo sea. Pero seamos francos, el responsable último de la situación actual es el Presidente y su Gobierno. La labor del líder de la oposición es precisamente hacer oposición. Por otra parte, es difícil saber lo buena o mala que es la labor de oposición que hace el PP con una información tan filtrada y mediatizada como la que tenemos en este país.

En otras ocasiones los periodistas elucubran sobre grandes pactos para salir de la crisis. ¡Como si esto fuera posible! Por lo visto –los periodistas- ignoran que nuestro Gran Timonel es con diferencia el más sectario de los presidentes que ha visto nuestro país. Por lo visto – esos periodistas- desconocen el hecho de que el PSOE aprovecha la más mínima ocasión para pactando con unos y otros (minorías) dejando aislado al PP, como si este último representara a una minoría más. Tampoco deben saber que el PSOE rompe los pactos siempre que lo necesita. Ejemplos claros de esta conducta son El pacto por las libertades y contra el terrorismo” a principios de la primera legislatura;  y ahora El pacto de Toledo que lo romperán si lo creen necesario sin necesidad de llegar a acuerdo alguno con el resto de fuerzas sociales.

Los socialistas siempre que tienen ocasión aprovechan para  tildar a Rajoy de sectario y de extrema derecha y esto no nos engañemos, si ha calado en parte de la sociedad. De hecho no hay más que ver siempre que se les hace oposición, en lo que sea, se revuelven como perros rabiosos. En mi opinión el PSOE, parece estar en la oposición (de la oposición) más que en El Gobierno.

Otras veces,  los medios, aprovechan esta coyuntura de mediocridad latente (claramente apreciable) en la clase política, para comparar la situación actual con los tiempos anteriores de Felipe González e incluso se atreven a sugerir que fue un gran estadista, que tenía grandes planes para España y que seguía un guión establecido. Sugiriendo así que Felipe seguía un plan y no funcionaba a salto de mata como nuestro Gran Timonel; y  haciendo bueno a Felipe. Esto puede confundir a la gente más joven que no vivió esa época, a la par que puede alentar a los más incondicionales del PSOE. ¿Habrán olvidado los informadores, el terrorismo de estado, la corrupción generalizada, el paro, El PER, la economía sumergida, la financiación ilegal, la cultura del pelotazo y tantas y tantas cosas?

Por todo lo anterior, me parece del todo injusto meter en el mismo saco a ZP y Rajoy tanto si hablamos de mediocridad, de pacto social, de paro, de diálogo, de crisis como si hablamos de debate puramente político. Todos sabemos sobradamente que ZP es un líder sectario carente de talante. Incapaz de dialogar con quien no esta de acuerdo con él; que incumple sistemáticamente los pactos que suscribe, siendo capaz incluso de decir una cosa y la contraria en la misma frase.

En resumidas cuentas, a mi no me gusta en absoluto la oposición que hace Rajoy, pero en su defensa quiero decir que compararlo con ZP, José Bono, José Blanco, Rubalcaba, Pedro Solbes, me parece un insulto a la inteligencia humana; por no compararlo con Mª Teresa Fernández de la Vega, Carmen Chacón, Viviana Aído, Leire Pajín, Elena Salgado o la inconmensurable Magdalena Álvarez.

Adiós oposición, adiós

No se si son imaginaciones mías o no. El caso es que percibo un cierto cambio de rumbo en la política del PP, que no sé muy bien como definir. Es como una especie de capitulación a hacer oposición, como si se hubieran rendido. ¿Un cambio de conducta quizás?

No lo digo sólo por el posible pacto por la educación en el que se claudica con Educación para la ciudadanía. Están pasando más cosas… La política lingüística que está llevando Feijóo en Galicia contraria a la voluntad opinión de sus electores, el tema del trasvase Tajo-Segura de Cospedal, así como los aplausos de los eurodiputados a Zapatero son claros ejemplos de este cambio de conducta.

Con la intención de llegar a más votantes tengo la impresión que Mariano Rajoy piensa adoptar esa táctica que tan buenos resultados ha dado al PSOE de hacer un discurso diferente en cada región, aunque dichos discursos sean incompatibles entre si. Al mismo tiempo estoy casi seguro que piensa renunciar también a defender muchas de las ideas que defendió con firmeza en su etapa de oposición: Libertad lingüística, libertad de educación, concepto nacional, etc.

El problema de Mariano de Rajoy a mi entender, esa especie de halo de indefinición que lo envuelve. Ese carisma disfrazado de centrismo en búsqueda constante de la aprobación del votante de derechas y del de izquierdas, que hace que el votante de izquierdas lo tenga mejor valorado aunque no le vote ni le vaya a votar nunca.

Es como si gran parte de los políticos del PP tuvieran complejo de ser de derechas. Como si ser de derechas fuera algo malo. No sé muy bien porqué es España se tiene la conciencia colectiva de que ser de derechas significa estar anclado en el pasado, y representa la represión y la falta de libertad y de progreso… Cuando es justo todo lo contrario.