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Catastro 2.0

Como seguramente sabrán se está llevando a cabo una revisión catastral de carácter general, o que seguramente signifique -a pesar de que el valor de la vivienda ha caído en torno a un 30%-, una revisión al alza de nuestro impuesto de bienes inmuebles.

A este respecto he recibido una carta del magnánimo Ayuntamiento de mi pueblo recordándome que van a bonificarme dicho impuesto con el objeto de que la cuota a pagar no sufra ningún incremento en 2011.

Yo que soy escéptico por naturaleza, no puedo dejar de preguntarme de donde va a salir (de dónde lo va a sacar el Ayuntamiento) el dinero para pagar esta bonificación. ¿Me lo cobrarán en otro impuesto? ¿Se endeudarán aún más?  ¿Tendrán una otra fuente de ingresos aparte de impuestos y tasas?

Por ello he llegado a la conclusión que esta conducta del Ayuntamiento, no es magnanimidad, ni generosidad, si no autobombo. Una suerte de propaganda electoral, muy irresponsable, que probablemente, aumentará notablemente la deuda de propio Ayuntamiento.

También puede ser que en las cajas del Ayuntamiento haya superávit, cosa que me niego a creer no sólo por puro escepticismo -que también-, si no por que he sido testigo de como el Ayuntamiento se ha visto obligado a ir ocupando nuevas dependencias municipales, a medida que ha ido aumentando el número de funcionarios que trabajan en él.

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Buscando piso V: Los intermediarios

El otro día fui a ver un piso con mi amigo el de los tratos (Amateur 2 profesional 0) que por lo visto tiene contactos con otros procuradores de inmuebles sitos en la city. Dichos procuradores colaboran con una inmobiliaria que a su vez coopera con una segunda inmobiliaria. En el momento de ver el piso éramos unos cuantos: mi amigo de los tratos, sus dos colaboradores, una señorita de la inmobiliaria que colabora con los procuradores y una pareja (hombre y mujer) por parte de la inmobiliaria que colabora con la inmobiliaria que coopera con los procuradores que tiene contacto con mi amigo. Si (si me han entendido) han entendido bien nos juntamos 7 personas (por que yo también iba) para ver un piso. cual fue mi sorpresa cuando llama uno de ellos a la puerta y nos abre la dueña. ¡Que vergüenza! Vergüenza ajena pero vergüenza al fin y al cabo. Yo me preguntaba si en plena era de la información son necesarias tantas personas para conectarnos a comprador y vendedor. no obstante el quid de la cuestión es si alguien de los allí presentes trabajaba por amor al arte o todos han de cobrar comisión.

Buscando piso IV: No me vale cualquier cosa o no puedo pagar tanto

Tengo dos amigos que me pueden ayudar a encontrar piso… Uno tenía una inmobiliaria y ahora lleva su negocio en su tiempo libre, pues tuvo que buscar un trabajo para mantener a su progenie.

El otro amigo,  se dedica de forma oficiosa a lo que en Valencia llamamos “el tracte” que podría traducirse como hacer tratos.

Mi amigo el inmobiliario no encuentra nada. No sé si por que mis requisitos son imposibles de cumplir o por que tiene un exceso de trabajo.

El otro amigo vamos a llamarlo el oficioso se ha movido mucho, pero todo lo que me ha ofrecido no coincide en absoluto con lo que yo le indiqué que buscaba. ¿Me habré expresado mal? Unos están lejos del centro, otros no tienen plaza de garaje… Otros están tan céntricos que no los puedo pagar… Entiendo muy bien  la desesperación por vender, pero odio que me hagan perder el tiempo viendo inmuebles, que no quiero, o no puedo pagar. Al final –con un poco de sorna- me he ofrecido a redactar un documento en el que queden reflejados todos los requisitos necesarios.

Buscando piso III: La red de redes

En vista de mis dos fracasos anteriores y recordando las numerosas historias de éxito que me cuenta la gente de cómo Internet le ha proporcionado esto o aquello, decidí hacer mi pequeña excursión por la red de redes…

Lo primero que hay que hacer es encontrar una página de venta de pisos que parezca seria y que tenga una base de datos operativa (con un motor de búsqueda, filtros, etc.). Tras toda una tarde de navegación intensiva llegué a la conclusión que la mayoría de inmuebles ofrecidos son poco deseables: primeros en calles de tráfico, quintos sin ascensor, situados en el extrarradio o bien excesivamente caros. No obstante encontré cuatro o cinco ofertas interesantes… Aunque me registré en 2 páginas y solicité información sobre 8 ó 9 viviendas. No he recibido respuesta alguna hasta hoy… Bueno si, en realidad me han llamado 2 personas.

En resumen, bases de datos de venta de pisos en Internet se encuentran –en mi opinión- mal actualizadas.  Además son poco operativas por no ofrecer a primera vista datos objetivos sobre los inmuebles tan importantes como son  la dirección concreta (en lugar de la zona), altura y la plaza de garaje.

Buscando piso II: Los bancos tienen un gran stock de viviendas

Hablando con el director de un banco –que me quería conocer por otra cuestiones- y ante la pregunta ¿Hay algo que podamos hacer por usted? Le conté que estaba buscando piso y lo que me había pasado llamando a los carteles de las promotoras. El buen señor, diligentemente se ofreció a buscarme un piso haciendo uso de base de datos. Cosa que me sorprendió muy positivamente, pues en otro banco, se limitaron a decirme que la información que buscaba estaba en su página de Internet.

Quedamos al día siguiente, pues había encontrado cuatro promociones que cumplían mis expectativas (salvo el precio tendría que negociarlo con los promotores). De los cuatro registros obtuve 2 teléfonos. Una de las promociones ya estaba vendida y la otra le quedaban cuatro pisos: dos primeros y dos áticos duplex. La finca no estaba muy céntrica pero tiene buena pinta. ¿Adivinan los precios?

Los primeros costaban 500.000… Los áticos un millón. Por supuesto a esos precios hay que añadir la plaza de garaje y los impuestos. La conclusión es la misma que en el artículo en el artículo anterior: soy demasiado pobre. No obstante, me pregunto que costarían esos pisos en plena burbuja inmobiliaria…

Buscando piso I: ¿Seguimos en la burbuja?

Me hace ilusión tener un piso en la ciudad y pensaba (antes de oír a la ministra de vivienda) que este podría ser un buen momento para, sin prisa pero sin pausa, buscar piso. Busco lo que todo el mundo: un piso lo más céntrico posible, en una tercera o cuarta altura (más alto si está en una avenida), con plaza de garaje y poderlo pagar en los 40 – 50 años que me quedan de vida.

Voy a relatarles en varios artículos mis progresos en la búsqueda –por el momento infructuosa- de la búsqueda de un piso. Como lo cierto es que no tengo mucho apremio y pienso que la prisa en estos temas es muy mala consejera, me he dedicado a llamar por teléfono (sin bajarme del coche) a todos los teléfonos que he ido viendo en los carteles de los edificios terminados o en construcción.

El resultado no ha podido ser más esclarecedor: nadie se baja del burro. Los precios  son tan caros que he llegado a la conclusión que soy muy pobre y nunca podré vivir en la ciudad. No sé si en tiempos de la burbuja eran más caros, pero lo cierto es que ahora -para mi- los pisos disponibles son inaccesibles. ¿Realmente ha bajado tanto el precio de la vivienda en España? Mucho me temo que la gente y en especial constructores y promotores siguen empeñados de vender a precios de cuando estábamos en burbuja inmobiliaria…